Por Juan Carlos Guevara Gonzáles

Según fuente especializada dos tercios de pacientes que sufren ESQUIZOFRENIA han padecido cierta forma de abuso físico o sexual durante la infancia o en edad adulta lo cual han descubierto investigadores de Inglaterra y Nueva Zelanda haciendo una comparación sobre los resultados de mas de 50 estudios con relación a pacientes psicóticos.

Esto podría servir como base para afirmar que los traumas son la primera causa de aparición de la psicosis por lo que ciertos tratamientos no deberían limitarse a la medicación. Se cree que al conocimiento profundo de la historia de cada paciente debería darse la misma importancia que a las diferencias cerebrales, que también pueden ser causadas por el trauma, para afrontar el problema desde una superior amplitud de miras, no estigmatizar a pacientes y potenciar los diferentes programas de prevención de abusos y malos tratos.

Además se afirmó que en el mes de Junio se celebró en Madrid el XV Congreso Internacional para la Psicoterapia de la Esquizofrenia y otras psicosis, organizado por la ISPS (conocida como una entidad internacional para el tratamiento de varias psicosis) y que este congreso convocó a una serie de expertos con la finalidad de abrir un foro sobre nuevas visiones acerca de la esquizofrenia así como de los otros programas psicoterapéuticos y psicosociales mas amplios y eficaces para un tratamiento.

También se expresó que en este congreso dos investigadores: Paul Hammersley, de la University of Manchester y John Read, de la New Zealand Psychological Society,señalaron que varios estudios realizados no han dejado lugar a dudas de que el abuso infantil puede producir esquizofrenia y que Hammersley había anticipado en 2,003 mediante cierto artículo publicado en British Journal of Psychiatry, un informe preliminar de investigaciones suyas.

Junto con lo anterior se indicó que en su comunicación ante el congreso John Read señaló que las intervenciones clínicas deberían conceder la misma importancia al tratamiento de las secuelas de factores sociales como la pobreza y el trauma, que a las intervenciones químicas y eléctricas y que la incidencia de la psicosis puede reducirse a través de programas similares a los dirigidos para la prevención primaria de la depresión, el suicidio u otros.

Con lo mencionado se expuso que John Read añadió que la premisa según la cual la identificación de diferencias cerebrales automáticamente implicaría la primacía biogenética en la etiología de una psicosis ,resulta inadecuada dado que un ambiente puede causar dichas diferencias cerebrales.

Para mayor luz se declaró que para ambos investigadores las conclusiones vistas podían considerarse un "terremoto" que cambiaría radicalmente la profesión psiquiátrica y que los especialistas debían dejar de lado la visión simplista del paradigma de la biogenética y dar igual importancia en el desarrollo de la enfermedad a traumas sufridos en la infancia y en la vida adulta que contribuirían a la etiología de síntomas característicos de esquizofrenia.

Parte de lo indicado fue que la universidad de Manchester había hecho público un comunicado sobre los trabajos de ambos investigadores en el que se señaló que 40 estudios consultados revelaron que los abusos a adultos o niños se hallan en el historial de la mayoría de pacientes con problemas psiquiátricos y que el examen de otros 13 estudios realizados a esquizofrénicos demostraron que ellos habían sufrido algún tipo de abuso en porcentaje que iba del 51 al 97%.

La genética no determina totalmente

Se señaló con lo antes expresado que Hammersley Y Read llegaron a señalar que los profesionales deben saber que, dos tercios de personas diagnosticadas con esquizofrenia han sufrido abusos físicos o sexuales durante la infancia, lo que convierte el abuso en la mayor causa de la enfermedad y que de hecho aseguran que muchos de los síntomas de la esquizofrenia, tienen origen en el trauma y en sus síntomas post-estrés.

Otra de las cosas manifestadas fue que no todos los esquizofrénicos han padecido abusos ni todos aquellos que sufrieron abusos durante la infancia desarrollan la enfermedad y que los genes jugaban un papel, pero las evidencias mostraban que por sí solos no causaban la enfermedad.

Dándose mayor claridad se dijo que en un estudio reciente se comparó a 56 niños adoptados cuyas madres biológicas eran esquizofrénicas, con 96 niños adoptados de padres biológicos que no sufrían esta enfermedad y que las familias fueron observadas durante la crianza de los niños adoptados y que estos al convertirse en adultos fueron evaluados psiquiátricamente; pero se descubrió que un riesgo genético combinado con el cuidado deficiente durante el crecimiento puede hacer que se desarrolle una esquizofrenia pero que la tendencia genética por sí misma no condena a la enfermedad.

En ella se encontró la declaración de que los investigadores señalaron que si un grupo de pacientes cree que su enfermedad es un destino genético irrevocable que requiere soluciones físicas, aceptarán la prescripción de medicamentos para la esquizofrenia cuando quizá necesiten otro tratamiento distinto. Además se dijo que señalaron que el componente genético una vez desarrollada la enfermedad, aumenta las dificultades de recuperación.

Causas descubiertas:

Indicó también que según Hammersley no es que se pretenda echar la culpa de todo a las familias y al tipo de trato que reciben los hijos durante la infancia y también que sus investigaciones así como su trabajo con la organización británica Hearing Voices Network, de ayuda para las personas que oyen voces en su cabeza, ha puesto de relieve que la experiencia de oir voces de esa forma suele estar asociada con traumas infantiles. Además que los profesionales deben darse cuenta según Hammersley, de que el abuso en los niños produce gran número de adultos psicóticos.

Completando lo antes expresado se afirmó que el doctor Read señaló que este hecho debería ser contemplado de manera general en los centros de atención a esquizofrénicos o psicóticos y que se debe investigar y preguntar a los pacientes si ha habido mas de un abuso en sus vidas y que no se deben recetar sin estudiar cada caso a fondo, medicamentos anti-psicosis y que las terapias psicológicas se deben ofrecer mas a menudo.

Se pudo determinar en la búsqueda de información que otra de las cosas manifestadas fue que proponen que las intervenciones clínicas concedan la misma importancia al reconocimiento y tratamiento de las secuelas de los traumas que a las intervenciones químicas (con uso de medicinas específicas) y también que se tenga en cuenta que la incidencia de una psicosis podría reducirse a través de programas de prevención del maltrato y del abuso.

Se encontró en ella el reconocimiento expreso que hay que tener en cuenta el papel del trauma en los diagnósticos y dejar de lado los tratamientos puramente químicos y descontextualizados, ajenos a la vida de un paciente.

Al final se mencionó que cada vez se extiende mas entre la comunidad médica la convicción de que la enfermedad guarda ciertas relaciones con el entorno familiar y social de los pacientes y que según la Asociación Americana de Psiquiatría las relaciones familiares forman parte de la génesis de un grupo de enfermedades, lo que demanda una terapia combinada de medicamentos y relaciones familiares para el tratamiento de la ansiedad o la depresión.
 

Juan Carlos Guevara Gonzáles

El abuso infantil es la primera causa de la esquizofrenia
 

Nuevas investigaciones confirman la
importancia de los factores sociales en la
génesis de la enfermedad

por Marta Morales

Dos tercios de los pacientes que sufren esquizofrenia han padecido abuso físico o sexual durante su infancia o en la edad adulta, han descubierto investigadores de Inglaterra y Nueva Zelanda comparando los resultados de más de 50 estudios sobre pacientes psicóticos. Esto significa que los traumas constituyen la primera causa de aparición de la psicosis, por lo que los tratamientos no deben limitarse sólo a la medicación. Al conocimiento profundo de la historia de cada paciente debería dársele la misma importancia que a las diferencias cerebrales –que también pueden ser producidas por el trauma-, para afrontar el problema desde una mayor amplitud de miras, no estigmatizar a los pacientes y potenciar los programas de prevención de abusos y malos tratos.

Entre los días 12 a 16 de junio se celebró en Madrid el XV Congreso Internacional para la Psicoterapia de la Esquizofrenia y otras Psicosis, organizado por la ISPS (la Sociedad Internacional para el Tratamiento de la Esquizofrenia y otras Psicosis). Este congreso, tal como se explica en las correspondientes actas, convocó a una serie de expertos con la finalidad de abrir un foro sobre las nuevas visiones acerca de la esquizofrenia de otros trastornos psicóticos, así como los programas psicoterapéuticos y psicosociales más amplios, completos y eficaces para el tratamiento de estas enfermedades.

 

En este congreso, los investigadores Paul Hammersley, de la University of Manchester y John Read, de la New Zealand Psychological Society, señalaron que un gran número de estudios realizados no han dejado lugar a dudas de que el abuso infantil puede producir esquizofrenia. Hammersley había anticiopado en 2003, mediante un artículo publicado en British Journal of Psychiatry, un informe preliminar de sus investigaciones.

 

En su comunicación ante el congreso, John Read señaló que las intervenciones clínicas deberían conceder al menos la misma importancia al tratamiento de las secuelas de factores sociales, tales como la pobreza y el trauma, que a las intervenciones químicas y eléctricas. Asimismo, que la incidencia de la psicosis puede reducirse a través de programas similares a los dirigidos a la prevención primaria de la depresión, el suicidio, etc.

 

Añade John Read finalmente que la premisa según la cual la identificación de diferencias cerebrales automáticamente implicaría la primacía biogenética en la etiología de la psicosis, resulta inadecuada, dado que el ambiente puede causar dichas diferencias cerebrales.

 

Para ambos investigadores, estas conclusiones pueden considerarse un “terremoto” que cambiará radicalmente la profesión psiquiátrica. Los especialistas deben dejar de lado la visión simplista del paradigma de la biogenética y dar igual importancia en el desarrollo de la enfermedad a los traumas sufridos en la infancia y en la vida adulta, que contribuirían de forma directa e indirecta a la etiología de los síntomas característicos de la esquizofrenia.

 

La Universidad de Manchester también ha hecho público un comunicado sobre los trabajos de ambos investigadores en el que señala que 40 estudios consultados revelaron que los abusos físicos a adultos o niños se hallan en el historial de la mayoría de los pacientes con problemas psiquiátricos. Además, el examen de otros 13 estudios realizados a esquizofrénicos demostraron que éstos habían sufrido algún tipo de abuso en un porcentaje que iba del 51 al 97%.

 

La genética no es determinante

Hammersley y Read señalan que los profesionales deben saber que dos tercios de las personas diagnosticadas con esquizofrenia han sufrido abusos físicos o sexuales durante la infancia, lo que convierte el abuso en la mayor causa de la enfermedad. De hecho, aseguran, muchos de los síntomas de la esquizofrenia tienen su origen en el trauma y en sus síntomas post-estrés.

 

Evidentemente, ni todos los esquizofrénicos han padecido abusos ni todos aquellos que sufrieron abusos durante la infancia desarrollan la enfermedad. Es cierto que los genes juegan un papel, pero las evidencias muestran que por sí solos no causan la enfermedad, aseguran los expertos.

 

En un estudio reciente se comparó a 56 niños adoptados cuyas madres biológicas eran esquizofrénicas, con 96 niños adoptados cuyos padres biológicos no sufrían esta enfermedad. Las familias fueron observadas durante la crianza de los hijos adoptados, y los niños, al convertirse en adultos, fueron evaluados psiquiátricamente. Se descubrió que un riesgo genético combinado con un cuidado deficiente durante el crecimiento puede hacer que se desarrolle la esquizofrenia, pero que la tendencia genética por sí sola no condena a la enfermedad.

 

Los investigadores señalaron por tanto que si los pacientes creen que su enfermedad es un destino genético irrevocable que requiere soluciones físicas, aceptarán rápidamente la prescripción de medicamentos para la esquizofrenia, cuando quizá necesiten otro tipo de tratamiento. Sin embargo, señalaron que el componente genético, una vez desarrollada la enfermedad, sí aumenta las dificultades de recuperación.

 

Amplitud de miras

Según Hammersley, no es que se pretenda echar la culpa de todo a las familias, al trato que reciben los hijos durante la infancia, pero lo cierto es que sus investigaciones, así como su trabajo con la organización británica Hearing Voices Network, de ayuda a las personas que oyen voces en su cabeza, ha puesto de relieve que la experiencia de oír voces dentro de la cabeza –uno de los síntomas de la esquizofrenia- suele estar asociado con traumas infantiles. Los profesionales deben darse cuenta, dice Hammersley, de que el abuso en niños produce un gran número de adultos psicóticos.

 

El doctor Read señala asimismo que este hecho debería ser contemplado de manera general en los centros de atención a enfermos esquizofrénicos o psicóticos. Se debe investigar y preguntar a los pacientes si ha habido abusos en sus vidas, no se deben recetar automáticamente –sin estudiar cada caso a fondo- medicamentos anti-psicosis, y las terapias psicológicas deben ofrecerse más a menudo.

 

Proponen por tanto que las intervenciones clínicas concedan la misma importancia al reconocimiento y al tratamiento de las secuelas de dichos traumas que a las intervenciones químicas (con medicinas específicas). Y, sobre todo, que se tenga en cuenta que la incidencia de la psicosis podría reducirse a través de programas de prevención del abuso y el maltrato.

 

Asimismo, señalan que la premisa de que la diferenciación cerebral –es decir, que haya una predeterminación biológica para la enfermedad- es la causa irrevocable de la esquizofrénica es falsa, puesto que se ha demostrado que los traumas infantiles pueden producir dicha diferenciación.

 

Daños en el hipocampo, anomalías en los sistemas neurotransmisores (especialmente el de la dopamina, relacionada con las emociones) o atrofia cerebral son algunas de ellas. Por tanto, hay que tener en cuenta sin lugar a dudas el papel del trauma en los diagnósticos, y dejar de lado los tratamientos puramente químicos y descontextualizados, ajenos a la vida de cada paciente.

 

Cada vez se extiende más entre la comunidad médica la convicción de que la enfermedad guarda estrechas relaciones con el entorno familiar y social de los pacientes. Tal como explicamos en otro artículo, según la Asociación Americana de Psiquiatría las relaciones familiares forman parte de la génesis de algunas enfermedades, lo que demanda una terapia combinada de medicamentos y relaciones familiares para el tratamiento de la depresión o la ansiedad.

 

Fuente: Tendencias Científicas bcom

 

                   

 

 

 

 

 

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