Los abusadores sexuales de menores son, mayoritariamente, hombres (aproximadamente, un 87%, y de más edad que los agresores de mujeres adultas, respecto de los que desempeñan profesiones más cualificadas y mantiene trabajos más estables) casados y familiares o allegados del menor, por lo que tienen una relación previa de confianza con este (solo entre el 15 y el 35% de los agresores sexuales son completos desconocidos para el menor); cometen el abuso en la etapa media de su vida (entre los 30 y los 50 años), aunque la mitad de ellos manifestaron conductas tendentes al abuso cuando tenían menos de 16 años (recuérdese que entre un 20 y un 30% de las agresiones sexuales a menores son cometidas por otros menores). Las mujeres abusadoras suelen ser mujeres maduras que cometen el abuso sobre adolescentes.

El abusador sexual es una persona de apariencia, inteligencia y vida normal. Con todo, suelen presentar rasgos marcados de neuroticismo e introversión, así como inmadurez (en forma de infantilismo, por ejemplo). No obstante, la pedofilia suele aparecer junto con otra parafilia —el exhibicionismo, por ejemplo— y estar asociada a otros trastornos, como el alcoholismo o la personalidad antisocial. No es infrecuente una relación entre la pedofilia y la personalidad obsesiva.
Según un estudio, la mitad de ellos no recibió ningún tipo de expresión de afecto durante su infancia y adolescencia, presenta problemas con el consumo de alcohol y no presenta déficit en habilidades sociales, aunque sí falta de empatía hacia sus víctimas, negando además el delito (rasgos no necesariamente acumulables en cada individuo).

También se ha señalado que la personalidad del abusador, que disfrutaría sometiendo a un niño y causando un sufrimiento, se encuadra dentro de lo que se denomina «estructura psicológica perversa».

Tipos

Se pueden distinguir dos grandes tipos de abusadores: los primarios y los secundarios o situacionales.

Los primarios muestran una inclinación sexual casi exclusiva por los niños y su conducta compulsiva es independiente de su situación personal. Se trata, clínicamente, de «pedófilos» en un sentido estricto del término, que presentan unas distorsiones cognitivas específicas: consideran su conducta sexual como apropiada (no se siente culpables ni avergonzados), planifican sus acciones, pueden llegar a atribuir su conducta a un efecto de la seducción por parte del menor o pueden justificarla como un modo de educación sexual para este.
El origen de esta tendencia anómala puede estar relacionado con el aprendizaje de actitudes extremas negativas hacia la sexualidad o con el abuso sexual sufrido en la infancia, así como con sentimientos de inferioridad o con la incapacidad para establecer relaciones sociales y heterosexuales normales.
Pueden, además, coadyuvar determinados problemas de origen psicológico o social, como el abuso del alcohol o de las drogas, los estados depresivos, el escaso autocontrol e, incluso, en algunos casos, leve retraso mental.

En cuanto a los secundarios o situacionales, estos se caracterizan por que su conducta viene inducida por una situación de soledad o estrés: el abuso suele ser un medio de compensar la baja autestima o de liberarse de cierta hostilidad. No son estrictamente pedófilos, en tanto que su inclinación natural es hacia los adultos, con los que mantienen normalmente relaciones problemáticas (impotencia ocasional, tensión de pareja...); solo recurren excepcionalmente a los niños y lo hacen de forma compulsiva, percibiendo su conducta como anómala y sintiendo posteriormente culpa y vergüenza.
Muchos pedófilos, al ser descubiertos, niegan sus acciones e, incluso, llegan a negárselas a sí mismos. Otra actitud frecuente es la relativización de la trascendencia de los hechos (están convencidos de la imposibilidad de causarle problemas al menor o aluden a un factor de enamoramiento como justificante de la acción sexual) o el dirigir la responsabilidad hacia el menor, que es quien les ha fascinado para cometer los abusos.

El abusador violento

La violencia en los abusos sexuales se da en los casos en que el trastorno narcisista de la personalidad está asociado a graves rasgos asociales, [con lo que] las determinantes inconscientes del comportamiento sexual se conectarían con las dinámicas del sadismo convirtiéndose en peligrosas, porque la conquista sexual del niño, en este caso, representaría un instrumento de venganza por los abusos sufridos en la infancia y el modo de ejercer el propio e incontrovertible dominio -bajo la forma de deshumanización y humillación- sobre otro ser humano. Un sentimiento de triunfo acompaña la transformación de un drama pasivo en una victimización perpetrado activamente: el niño es visto como un objeto que puede ser fácilmente orientado y aterrorizado, que no provoca frustración y no tiene posibilidad de vengarse.
Entre los factores que podrían favorecer la aparición de este tipo de pederastia se encuentran la violencia (violaciones, crueldad...) ejercida contra el individuo en su infancia (especialmente, si los agentes fueron sus propios padres) y el haber vivido en ambientes familiares muy desestructurados, con episodios de violencia en los que el individuo no tuvo la oportunidad de intervenir para mejorarlos.


El perfil psicológico del abusador sexual infantil


Introducción

Hoy estudiaremos el perfil psicológico de la persona que llega a abusar sexualmente de los niños: Un problema que se observa en muchas familias alrededor del mundo.

¿Cómo es una persona que se comporta sexualmente en una forma desviada hacia los niños? ¿Cómo actúa? ¿Cuáles son sus estrategias? ¿Qué tipo de problemas está enfrentando y cómo se observa esto en el entorno familiar?

¿Por qué abordar este tema? Quiero antes que todo, dar las razones: En primer lugar lo hacemos por prevención.

La violación sexual puede ser prevenida. La prevención en base a la comunicación es lo más importante, para delimitar, parar y frenar este tipo de conductas; una buena relación entre los padres y los hijos, una excelente vía de comunicación, unos lazos afectivos donde se pueda uno explayar en sus sentimientos y conversar con otra persona en una forma muy sincera, puede ser una estrategia de prevención con una alta calidad y probabilidad de detener este tipo de delitos. La prevención es una de nuestras grandes motivaciones para hablar sobre este tema.

Los abusadores sexuales, son aquellos que perpetúan este tipo de delitos a los niños, por lo general no son gente extraña a nuestros hijos, son gente común, conocida o aquellos a quienes los niños les tienen la mayor confianza.

Muchas veces el enemigo está dentro de la casa, -y no es para que vivamos en un estado paranoico- no debemos estar temiendo por cada persona que se acerca a nuestro hogar, sino simplemente para que tomemos la medidas necesarias para que esto no ocurra y sobre todo tengamos los vínculos afectivos y lazos de comunicación afectivos, para que en el momento en que se pudiera dar alguna anormalidad seamos los padres aquellos que tenemos la responsabilidad de proteger y cuidar a nuestros hijos: los primeros que detectemos que algo está sucediendo en la vida de nuestros hijos.



Las estadísticas hablan
 

En los últimos años más del doble de casos se ha venido presentando, si anteriormente se presentaban 100,000 casos por año, el día de hoy se reportan 200,000 ó 300,000 por año, cada vez más se reporta el abuso sexual en niños.

Las estadísticas son impresionantes, esto se viene duplicando aproximadamente cada 7 años, la cifra que observábamos en 1986 creció un 125% a la que se observó en 1993, y podemos ver que esto va en aumento.

¿Qué está sucediendo hoy en día con las redes de prostitución infantil, con la pornografía infantil que puede encontrar en el internet, con el llamado “turismo sexual”, donde muchos hombres y mujeres, lo único que están buscando, es tener relaciones sexuales con adolescentes y niños. Esto está creciendo y por lo tanto nosotros tenemos que estar alerta de lo que esté sucediendo en nuestras familias.

Estadísticas de los Estados Unidos, publicadas en revistas médicas internacionales de fama y de reconocimiento académico dicen:

El 12% de los hombres y hasta el 17% de las mujeres, habían tenido tocamientos sexuales por una persona mayor cuando ellos eran niños.

Es decir, 1 de cada 7 personas o 1 de cada 7 mujeres y 1 de cada 8 niños, fueron tocados alguna vez sexualmente por un adulto.

Las estadísticas nos dan una idea del panorama y la sociedad en la que estamos viviendo. ¿Sabe usted desde que edad se empiezan a reportar los abusos sexuales? En niños tan pequeños, como los 3 años de edad.

Las mujeres son abusadas sexualmente 3 veces más que los niños y sobre todo en las familias de escasos recursos, esto se observa con mayor incidencia hasta varias veces más que en otro tipo de familias.

Todo esto es un fenómeno de descomposición de una sociedad que no alcanza a distinguir los límites de la libertad y empieza a actuar en contra de la libertad de otros bajo una falsa bandera de libertad que lo único que lleva es a la destrucción de la vida de muchos inocentes.

Un estudio realizado en los E.U.A que se llevó a cabo hace algunos años, donde se estudió la incidencia nacional del abuso de los niños, reportó que de todos los niños que habían sido abusados sexualmente alrededor del 50% de los casos, el abusador había sido un pariente cercano, y en el 89% de los casos, los niños habían sido abusados por un varón, mientras que en el 12% por una mujer.




El enemigo en casa

Muchas veces se cree que son los extraños, o las personas que no están en medio de nosotros, las que tienen este potencial de hacerle daño a nuestros hijos, pero no es así, son las personas que tienen algún tipo de cuidado con nuestros hijos o responsabilidad, las que son proclives a este tipo de comportamiento.

Por ejemplo, uno de cada 7 niños que han sido abusados son menores de 6 años de edad, y un tercio de todos los niños que han sido abusados, son menores de 12 años, esto es, ni siquiera han llegado a la adolescencia, y un niño, es una persona que está bajo un trastorno psiquiátrico, esto es, el diagnóstico de una persona que abusa y que tiene preferencias sexuales por los niños es el diagnóstico de una persona con un trastorno psiquiátrico.

El famoso libro DSM4, es un manual de diagnóstico de los trastornos psiquiátricos; nos dice que el deseo por los niños y el tener relaciones con los niños o adolescentes, es un trastorno psiquiátrico que debe ser tratado.

No nos referimos a adultos que abusan de niños con víctimas, ni con personas que tienen una enfermedad y son de alguna manera irresponsables a estos hechos, estamos hablando de personas con trastornos psiquiátricos que utilizan la relación de confianza por los hijos para poder tener este tipo de relaciones y poder desenvolverse en su enfermedad.

Es cierto, es un trastorno psiquiátrico y tenemos que tratar a este tipo de personas sin embargo, eso no quita el punto que nos queremos centrar el día de hoy, y es que los niños son las víctimas de este tipo de comportamiento.



Características de los abusadores sexuales

La mayoría de ellos no son extraños a los niños o víctimas, de hecho en la mayoría de los casos son bien conocidos, y hasta pudiéramos decir que son amigos y no todos son adultos, existen en gran mayoría, pero quizás 1 de cada 4 sean adolescentes.

Otro punto importante es que el abusador sexual, por lo general es un varón, en casi el 88% de los casos es un varón y en el 12% es una mujer. Es él el ofensor, el abusador, el que inicia la actividad sexual, siempre es responsable por el abuso, no importa lo que el niño haga o diga.

Yo he visto casos en la consejería, de adultos que una vez que están hablando de esto, culpan y dicen que son los niños los que los han incitado y son los niños los que han hecho cierto tipo de movimientos o acciones los que han provocado y ellos tienen esta lectura de que este tipo de jugueteo de los niños, o de tratar de acercarse en una forma inocente y sentimental a los adultos, es una provocación al sexo, de hecho esto es parte del trastorno psiquiátrico.

La persona que tiene este tipo de trastorno confunde sus sentimientos y su percepción es oscurecida de tal forma que ya no alcanza a ver las reacciones de ansiedad, temor o dolor que sufre el niño por el abuso sexual, los malinterpretan y los entienden como si fueran parte de una especie de placer o de gozo. ¡Vea usted nada más el cuadro patológico que estamos viendo en una relación entre un adulto y un niño!

Un estudio muy reciente demostró que el 40% de aquellos que han abusado de niños, fueron también abusados sexualmente cuando fueron niños, por lo tanto ellos tienden a escoger a sus víctimas como ellos fueron victimados, de tal forma que ahí hay un punto muy importante para que nosotros pongamos atención y podamos en estar cautelosos y prevenidos de que tipo de personas están en contacto con nuestros hijos.

Otro estudio muy interesante fue hecho por medio de encuestas telefónicas y cuando empezaron a llamar a las personas muchos encuestados empezaron a decir lo que habían pasado cuando eran niños.

Una parte de esta entrevista les preguntaba que si ellos se lo habían comentado a otra persona: 2 de cada 3 adultos que habían sido abusados sexualmente cuando niños y no se lo habían comentado a nadie, hasta que no fueron entrevistados telefónicamente en este estudio.

Imagínese usted, ¡guardar por años este secreto! Cuánto perjuicio y daño puede traer a la vida de estos niños.



Testimonio de un pederasta

Este testimonio es de una persona que confesó ser un abusador sexual, pero para que entienda cómo es la manera de pensar de ellos, y cómo distorsionan la realidad: este es un hombre de 45 años de edad que se confiesa con una atracción hacia los niños, su testimonio dice así:

“Nuevamente me volví a enamorar de un niño, caminé por el parque de mi vecindario y 4 niños que estaban jugando béisbol me vieron y se acercaron corriendo hacia mí.

Encontré que había un niño nuevo entre ellos, tenía alrededor de 10 años y era un niño tímido; empezó a hablar conmigo y platicamos tranquilamente, todos nos empezamos a arrojar hojas de los árboles a cada uno, pero este niño continuaba tirándomelas hacia la cara, parecía que yo era la única persona que estaba ahí. En esos momentos fue cuando me enamoré de él.

Repentinamente dejé de jugar con él y lo miré hacia los ojos, no puedo describir la manera en que él me miró y me sonrió, él pretendía que ya no tenía ningunas hojas para tirarlas, pero de pronto agarró una gran cantidad de ellas y me las arrojó a mi cara.

Cuando me le acerqué a él, él sonrió, una sonrisa que me derritió, corrí atrás de él y lo tomé en mis brazos y le grité a los otros niños, ¡eh tengo a un prisionero! Yo lo tomé por detrás con mis manos y puse mis manos en su estómago, sentí que su corazón latía fuertemente, su cabeza estaba como recostada en mi pecho y pude oler la fragancia de su pelo; él se quitó y se quiso ir a su casa.

Entonces el niño y yo nos miramos el uno al otro y le dije adiós mi amigo de grandes hojas, él gritó y dijo: “ajá, que chistoso”, yo oré a Dios y le di gracias a Dios… lo quiero volver a ver.”

Este hombre de 45 años, que está jugando con unos niños, y de pronto un juego tan sencillo de estar arrojándose hojas de árbol caído unos a otros, lo interpreta como si fuera una cuestión de intimidad o de que hubiera una atracción entre el niño y el adulto.



Tipos de abusadores sexuales
 


Podemos decir que existen dos tipos de abusadores: uno que llamaremos el abusador situacional, este es el que tiende a tomar las oportunidades así como vienen.

Este tipo de abusador parece ser más común y tiene menos número de víctimas, pero por ejemplo, pudiéramos dar algunas de sus características:

• Por lo general es casado.
• Puede abusar de sus propios hijos o bien, se casa con una mujer que ya tiene hijos y entonces abusa de ellos.
• Es un oportunista, que toma ventaja de las situaciones y utiliza a los niños como blanco atacando obviamente a los más débiles y a los más vulnerables.
• Por lo general fueron abusados cuando fueron menores de edad.

El segundo tipo de abusador sexual es aquél que pudiéramos definirlo como el abusador preferencial, este es el típico conocido como “paidófilo”, esto es, el que verdaderamente tiene ese deseo por los niños.

La diferencia entre ambos tipos es que uno, toma ventaja de las oportunidades y otro es el que verdaderamente refiere al menos él lo dice, tener un deseo, para fines prácticos y de un niño, pero los dos son abusadores.

Este tipo de abusador, el “paidofil” o “pedófilo”, prefiere a los niños para explotarlos y utilizarlos. Por lo general es gente bien preparada, profesionales, muchas veces personas bien educadas y en estos casos sí vemos una gran cantidad de víctimas.

Son personas expertas en las manipulación y muy habilidosas para entrometerse en la familia del niño que ya han visto como potencial.

La familia también se convierte en una víctima de este tipo de personas: una vez que el niño ha sido visto como un blanco, casi irremediablemente no tendrá posibilidad de escapar, porque este tipo de personas empiezan a entablar una relación en un periodo de tiempo, quizás prolongado, que realmente lo pudiéramos ver casi como un deporte para ellos, ellos saben y ya tienen -como decimos normalmente-, una agenda escondida.

O sea, ya saben por qué se están acercando, poco a poco lo empiezan a hacer, quieren ir mejorando las relaciones porque ellos saben hacia dónde quieren llegar.

Por lo general este tipo de personas no se casan, viven solos o bien todavía viven con sus padres. Si se llegan a casar, por lo general es para encubrir el estilo de vida que ellos normalmente llevan y crear una imagen falsa, a veces como le digo, se casan para poder tener acceso a los niños de la mujer con la que contrajeron matrimonio.

Si tienen una relación marital, este tipo de abusadores por lo general tiene pocas relaciones sexuales con su pareja y normalmente está buscando tenerla con los niños.

Tienen excelentes relaciones con los niños y tienen una forma de jugar y entablar relaciones amistosas con ellos: normalmente los encontramos en muchos lugares donde menos los esperaríamos, por ejemplo en las iglesias, en los clubs de scouts, en algunas escuelas, en lugares de cacería, o en aquellos donde pudieran tener posiciones de seguridad de tal forma que pueden seleccionar a aquellos niños que son vulnerables.

Ellos siempre están con la mirada pendiente a ver cuál será su nuevo objetivo, toman cada mirada, cada gesto, cada reacción de los niños, como un signo de que el niño se ha enamorado de ellos, en otras palabras, distorsionan la realidad de tal forma que ven las actitudes normales de un niño, como si se estuvieran enamorando de ellos, por lo tanto ellos constantemente están tratando de acercarse a estos niños para ser aceptados.




Las víctimas
 

Es importante también decir que los abusadores sexuales por lo general van a buscar personas que tengan el mismo rango de educación, religión, ocupación, inteligencia y aún de status mental, para que de esta manera puedan tener una población más a fin a ellos.

La gran mayoría de estos abusos se llevan a cabo en relaciones continuas de confianza, y éstas relaciones que muchas veces son a largo plazo, le da la oportunidad al abusador, para explotar los temores y deseos del niño.

Por ejemplo, un padre que comete incesto, le puede dar privilegios especiales a ese hijo o hija para poder obtener su cooperación. Me gustaría leerle la carta que le escribe un padre que ha abusado sexualmente de su hija a ésta, que tenía alrededor de 12 años de edad, y vea cómo utiliza un lenguaje manipulador para tratar de convencerla, ya que esta menor había salido de la casa y había sido protegida en otro hogar:

“Yo sé que tú no quieres regresar a la casa de esas personas, yo también quisiera que estuvieras en la casa nuevamente, pero también sé que no es posible, como tú puedes ver, yo le he dado mucho pensamiento a esto, yo lo que he pensado es que lo mejor para ti, es que vinieras y que pudieras estar unas largas vacaciones con nosotros.

Tú sabes cariño mío que éste es tu lugar favorito, pudiéramos hacer muchas cosas, como visitar las islas, nadar, hacer nuevos amigos, y te prometo que te voy a encontrar la mejor escuela posible como sé que es muy importante para ti. Además podemos empezar nuevamente todas las cosas, y si tú no quieres que yo tenga ese amor especial contigo, entonces yo respetaré tu decisión y lo dejaré, tú sabes que te amo, y que te amo desde el fondo de mi corazón, tú lo sabes bien cariño mío, yo también sé que me amas como yo te amo ¿o no?

Piensa en esto que te escribo.
Te ama, tu papá.

Un hombre que había abusado por mucho tiempo de su hija, manipulándola y tratando de dar una serie de cosas que ya sabe que a la niña le gustan, para poder atraerla y de esta manera abusar sexualmente de ella.

Es triste cómo estos comportamientos se dan en el hogar, en personas en las cuales nunca esperaríamos que tuvieran este tipo de conocimiento.

Es importante que veamos que la gran mayoría de ellos están padeciendo de serios trastornos psiquiátricos, que provocan una desensibilización a lo que el niño está sufriendo.


Otros trastornos psiquiátricos del abusador sexual

Quisiera más adelante leerle una confesión de una persona que por mucho tiempo se dedicó a abusar sexualmente de los niños, y saber cuáles eran sus estrategias, no sin antes recalcar que muchos de los abusadores de niños tienen trastornos psiquiátricos.

Algunos de ellos requerirán tratamiento, otros como tal, serían aquellos que gustan de abusar o tomar ventaja de las situaciones: entre más vulnerable sea el niño, entre peor sea la relación entre el niño y sus padres, entre más distanciamiento haya en la comunicación entre padres e hijos, más será la facilidad que obtendrán estas personas para llegar a ellos.

Esta es una de las razones por la cual los niños muchas veces no hablan, porque ellos temen perder a esta persona que se les ha acercado, que les ha querido dar el amor que muchas veces no han encontrado en el hogar, y entre la frustración, el miedo, el temor y la culpabilidad, guardan este secreto.

Estas heridas muchas veces aflorarán en la edad adulta, y ellos nuevamente se convertirán en abusadores sexuales.

Vea lo importante de tener una comunicación con nuestros hijos para detectar en un momento dado cuando esto se vaya a dar.




Un lobo con disfraz de oveja
 

Las siguientes son las estrategias de un abusador sexual, y esto no es cualquier tipo de testimonio; este testimonio es de una persona que por años estuvo en una posición de liderazgo, de servicio a la comunidad, estoy hablando de una persona religiosa, que tenía acceso a niños y niñas y que los padres de familia inocentemente creyeron que estaban delante de una persona espiritual, cuando fue todo lo contrario.

Esta persona escribió esta confesión ya en la cárcel, después de que fue enjuiciado por la cantidad de delitos que cometió y lo escribió como una forma de remordimiento, en una forma de tratar de ayudar a otras personas, aunque es un poco crudo, es importante que entendamos cómo piensan los abusadores sexuales y cómo es que se acercan a la familia.

“Yo soy un abusador de niños, he abusado a más de 90 niñas, de edades de 4 a 10 años. Por primera vez en mi vida acepto la responsabilidad de mi desviación y de mi actividad criminal.

Este artículo la verdad, es terrorífico para mí escribirlo, usted me puede malinterpretar algunas de las situaciones, pero por favor utilice su juicio hasta que haya leído el texto completo.

La razón por la que yo escribo este artículo es para que usted sepa mis tácticas que son similares a las tácticas de otros abusadores, y para ofrecerle sugerencias que le pudieran ayudar en proteger a su niño del abuso sexual. Por primera vez yo estoy exponiendo mis métodos de operación.

Cuando yo manipulaba a los padres, así como a las víctimas con el objetivo de abusar sexualmente de ellos, por lo general yo tenía una atracción especial por las niñas y abusé sexualmente de ellas; no obstante, la misma estrategia es utilizada para los abusadores que gustan de molestar a los niños.

Yo empezaba diciéndoles a los niños que nuestra relación era especial, por ejemplo, yo les decía: tú eres una niña muy especial para mí, a ti te amo en forma diferente que a las otras niñas. La víctima entonces entendía que si ella le decía a alguien, esta relación podría terminar.

Yo le recordaba a la niña que su papá o su mamá me amaban a mí y que ellos eran muy felices y estaban muy complacidos de que ella era una niña muy especial para mí, de esta forma la víctima no deseaba traer una tristeza a sus padres.

Yo le expresaba al niño que siempre y continuamente tenía cosas especiales para él y que nuestra relación era especial, así como ella era especial. También le expresaba a la víctima que al hacerla sentir bien a ella, ella me hacía sentir bien a mí, esto creaba un sentimiento de una responsabilidad dual y sobre todo una creencia.

El niño creía, o la niña creía, que ella era responsable y por lo tanto no podía hablar, yo le decía a la niña que los dos sabíamos perfectamente que estábamos haciendo algo malo y que no lo deberíamos de volver a hacer, de tal forma que yo creaba una responsabilidad mutua para que entonces la víctima no lo dijera.

Yo cultivaba la relación con los padres y los manipulaba, y también hacía lo mismo con la víctima, yo le enfatizaba al niño en la presencia de sus padres, cuánto disfrutaba de estar con ella y de esta relación especial.

Después lo hacía en forma contraria, les decía a los padres en la presencia de la niña, cuánto apreciaba la respuesta de la niña hacia mí y el progreso social y espiritual que observaba en ella, la víctima por lo tanto creía que sus padres aprobaban la relación. Yo le expresaba a la niña cuán tristes se sentirían sus padres si supieran que hacíamos estas cosas feas juntos, y yo sabía que ella nunca iba a decir.

Nuevamente el niño elegía no poner tristes a sus padres, ni tratar de traer una desilusión. Yo le enfatizaba a la víctima: “no me debes dejar de hacer, no me debes dejar que te haga esto, yo te amo, y nunca jamás te quisiera lesionar por lo tanto no me dejes hacerlo”, sabiendo bien que esa no era su opción, de esta forma yo ponía la responsabilidad en la víctima, haciéndola pensar que era la culpa de ella, de esta manera ella tampoco hablaría.

Yo solamente le decía “por esta vez y ya nunca más”, ella por lo tanto accedía a una experiencia dolorosa, a una situación embarazosa y por lo tanto no lo diría, para poder tener esta atención especial y este favor especial de mi parte, yo le decía también a algunas de mis víctimas que si alguien sabía de esto yo probablemente me metería en problemas y tendría que irme y buscaría entonces a otra persona y ya no me volverían a ver.

Yo enfatizaba que ella entonces también se podía meter en problemas y de esta manera yo le decía “te voy a extrañar y ya no vamos a poder tener esta relación entre tú y yo”, después le recordaba a ella de todas las cosas especiales que yo había hecho por ella.

(Es importante establecer una atmósfera de confianza en el hogar para que el niño pueda compartir las experiencias que le provocan temor o lo hacen sentir incómodo. Una vez que un niño ha sido abusado sexualmente, el ofensor ya está para repetirlo cuantas veces las situaciones y la manipulación lo puedan).

Yo abusé sexualmente de las víctimas por lo menos alrededor de 40 a 50 veces. ¡Escuchen a sus niños! La mejor estrategia para proteger a sus niños del abuso sexual, es la comunicación abierta: un niño que no tiene quien lo escuche o que no tiene experiencias de amor, de cariño y de cuidado es el más vulnerable para la explotación sexual.

Yo nunca molesté a un niño que me consideró un extraño, manipulaba cuidadosamente la relación de confianza y usualmente también la de los padres.

Una interacción con un niño cambia ese estado de “extraño” hacia “amigo”.Yo podía enseñarles que tuvieran cuidado de otros cuando en realidad lo único que quería era manipular la situación.

Tenemos que entender que la manipulación de la confianza se puede observar en aquellos que empiezan a denotar una atención excesiva por un niño. Hay que confrontar a esos adultos y tratar de observar cuál es su motivación; nunca forzar a un niño a abrazar o a darle un beso a un adulto, hay que respetar los sentimientos de los niños que crean lazos de relaciones o de amistad con los adultos.

Nunca debemos forzar a un niño que tome el lugar de un adulto, si un niño es reservado o resistente probablemente tenga razón para serlo. Siempre créales a sus hijos, si usted les muestra a sus hijos que a usted le interesan y que está dispuesto a escucharlos, él normalmente les va a decir la verdad.

Tenga mucho cuidado de no sobrereaccionar por medio de prohibirle al niño de decir toda la historia o sus verdaderos sentimientos, si usted sospecha que un niño está mintiendo, por favor déjelo hablar, si se contradice probablemente sí está mintiendo, pero si el niño ha sido abusado sexualmente por favor asegúrele al niño que no fue su falta, que fue la falta de un adulto.

Como un abusador de niños, yo no tuve sensibilidad a la vulnerabilidad de los pequeños, yo los observaba como si no tuvieran emociones o un sentido de pertenencia o de ser amados.

Por lo general este tipo de niños me permitían estar mucho tiempo con ellos, ellos se convertían entonces en mis amigos especiales y elegían estar conmigo; de esta manera podían tolerar algunos malos momentos, para poder seguir compartiendo los buenos momentos, preferían soportar estos malos momentos con tal de seguir teniendo esa sensación de ser amados y ser cuidados y obviamente de no estar solos.

Yo creaba una manera de atraerlos al comprarles cosas a estos niños, sobre todo aquellos que no tenían, esto establecía de inmediato un lazo de afecto con ellos y de confianza. El niño está dispuesto a experimentar cualquier tipo de tocamientos mientras pueda recibir algún tipo de premio o recompensa.

Un niño puede atraerse o ser atraído con otra persona cuando se le puede dar algún tipo de diversión. Observe el comportamiento de sus hijos y sea usted muy sensible a los cambios, un cambio repentino en el comportamiento, como por ejemplo alguna rebeldía, agresiones, pesadillas, el miedo a estar solo, el que se orinen en las noches, los dolores estomacales, los dolores en los genitales o el mismo miedo a ser abrazados, pueden ser signos de que un niño ha sido y está bajo un abuso sexual.

La decaída repentina o la disminución en las calificaciones, o en los grados escolares, el decaimiento o interés en la escuela, y el uso de pláticas sexuales que no corresponden a su nivel o el deseo de correr fuera de la casa, o de salir de la casa, todas estas pueden ser claves de un abuso sexual.

Este es el testimonio de una persona que por años utilizó este tipo de estrategias para abusar sexualmente de los niños.



Al rescate de nuestros hijos

Tenemos que entenderlo: un adulto que abusa sexualmente de los niños, está cometiendo un acto criminal, independientemente si es clasificado como un trastorno psiquiátrico, o de los antecedentes de cada una de estas personas; no podemos permitir que nuestros hijos sean vulnerables o víctimas de este tipo de personas.

La mejor forma de prevenirlo es estando en contacto estrecho con nuestros hijos, teniendo lazos de afecto, comunicación abierta con ellos, para que podamos notar o darnos cuenta cuando este tipo de personas se acercan, o que los niños empiecen a experimentar cambios que nos pudieran preocupar.

Es importante que entendamos el rol que tenemos los padres en la educación, desarrollo y crecimiento de nuestros hijos. Esta responsabilidad que tenemos delante de nosotros ante una cada vez mayor cantidad de abusos sexuales, nos pone en un papel como grandes celadores y cuidadores de nuestros hijos.

No es posible que 5 de cada 6 abusos sexuales se lleven a cabo y repetidamente en los hogares ¿dónde están los padres? Quizás muy ocupado trabajando.

Lo que tenemos que hacer es tomar prioridades y saber que el crecimiento y desarrollo de nuestros hijos, la comunicación y el afecto entre todos los miembros de la familia, es la más alta prioridad que nos corresponde no solamente como padres, sino también como formadores de los valores en nuestros hijos y como aquellos que debemos de mantener el hogar con una gran cercanía y con una gran comunicación entre todas las partes.

S
omos nosotros los encargados de velar por la salud y el desarrollo de nuestros hijos.



Dr. Octavio Maldonado

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