"Detrás de un niño maltratado hay siempre una persona que daña y otra que calla..."

¿QUÉ ES EL MALTRATO INFANTIL?

El maltrato infantil se define como acción, omisión o trato negligente, no accidental, que priva al niño de sus derechos y su bienestar, que amenaza y/o interfiere su ordenado desarrollo físico, psíquico o social y cuyos autores pueden ser personas, instituciones o la propia sociedad.

El maltrato infantil incluye la amenaza o el daño físico, psíquico y social.

¿Cómo se clasifican los distintos tipos de maltrato infantil?

Se distinguen un maltrato de tipo activo y uno pasivo y a su vez un maltrato puede ser de tipo físico y otro de tipo emocional.
* Maltrato físico: Acción no accidental de algún adulto que provoca daño físico o enfermedad en el niño, o que le coloca en grave riesgo de padecerlo como consecuencia de alguna negligencia intencionada.
* Abandono físico: situación en que las necesidades físicas básicas del menor, (alimentación, higiene, seguridad, atención médica, vestido, educación, vigilancia...), no son atendidas adecuadamente por ningún adulto del grupo que convive con él.
* Maltrato emocional: Conductas de los padres/madres o cuidadores tales como insultos, rechazos, amenazas, humillaciones, desprecios, burlas, críticas, aislamiento, atemorización que causen o puedan causar deterioro en el desarrollo emocional, social o intelectual del niño.
* Abandono emocional: Situación en la que el niño no recibe el afecto, la estimulación, el apoyo y protección necesarios en cada estadio de su evolución y que inhibe su desarrollo óptimo. Existe una falta de respuesta por parte de los padres/madres o cuidadores a las expresiones emocionales del niño (llanto, sonrisa,...) o a sus intentos de aproximación o interacción.
 

* Abuso sexual: Cualquier clase de placer sexual con un niño por parte de un adulto desde una posición de poder o autoridad. No es necesario que exista un contacto físico (en forma de penetración o tocamientos) para considerar que existe abuso sino que puede utilizarse al niño como objeto de estimulación sexual, se incluye aquí el incesto, la violación, la vejación sexual (tocamiento/manoseo a un niño con o sin ropa, alentar, forzar o permitir a un niño que toque de manera inapropiada al adulto) y el abuso sexual sin contacto físico (seducción verbal, solicitud indecente, exposición de órganos sexuales a un niño para obtener gratificación sexual, realización del acto sexual en presencia de un menor, masturbación en presencia de un niño, pornografía...)
Cada uno de los tipos de maltrataos puede ser definido por separado y además se puede incluir.

Síndrome de Münchhausen por poderes:

Los padres/madres cuidadores someten al niño a continuas exploraciones médicas, suministro de medicamentos o ingresos hospitalarios, alegando síntomas ficticios o generados de manera activa por el adulto (por ejemplo mediante la administración de sustancias al niño).
Maltrato institucional: Se entiende por malos tratos institucionales cualquier legislación, procedimiento, actuación u omisión procedente de los poderes públicos o bien derivada de la actuación individual del profesional que comporte abuso, negligencia, detrimento de la salud, la seguridad, el estado emocional, el bienestar físico, la correcta maduración o que viole los derechos básicos del niño y/o la infancia.
Maltrato prenatal: circunstancias de vida de la madre, siempre que exista voluntariedad o negligencia, que influyen negativamente y en forma patológica en el embarazo y repercuten en el feto.

Indicadores de Maltrato Infantil

El niño no sabe defenderse ante las agresiones de los adultos, no pide ayuda, esto lo sitúa en una posición vulnerable ante un adulto agresivo y/o negligente.
Los niños que sufren maltrato tienen múltiples problemas en su desarrollo evolutivo, déficit emocional, conductuales y socio-cognitivos que le imposibilitan un desarrollo adecuado de su personalidad.
De ahí la importancia de detectar cuanto antes el maltrato y buscar una respuesta adecuada que ayude al niño en su desarrollo evolutivo.

Los problemas que tienen los niños maltratados se traducen en unas manifestaciones que pueden ser conductuales, físicas y/o emocionales. A estas señales de alarma o pilotos de atención es a lo que llamamos indicadores, ya que nos pueden "indicar" una situación de riesgo o maltrato.

A continuación exponemos una serie de indicadores que nos pueden ayudar en nuestra observación, sin embargo hay que tener en cuenta que éstos por sí solos no son suficientes para demostrar la existencia de maltrato sino que además debemos considerar la frecuencia de las manifestaciones, cómo, dónde y con quién se producen.

Por ello es importante saber interpretar estos indicadores y no quedarnos ante ellos como observadores o jueces de una forma de ser ante la que no podemos hacer nada. Estos indicadores no siempre presentan evidencias físicas (v.gr.: algunas formas de abuso sexual, maltrato psicológico... ) sino que pueden ser también conductas difíciles de interpretar.

Algunos de los indicadores, entre otros, que se pueden dar son:

En el NIÑO:
* señales físicas repetidas ( morados, magulladuras, quemaduras...)
* niños que van sucios, malolientes, con ropa inadecuada, etc.
* cansancio o apatía permanente (se suele dormir en el aula)
* cambio significativo en la conducta escolar sin motivo aparente
* conductas agresivas y/o rabietas severas y persistentes
* relaciones hostiles y distantes
* actitud hipervigilante (en estado de alerta, receloso,...)
* conducta sexual explícita, juego y conocimientos inapropiados para su edad
* conducta de masturbación en público
* niño que evita ir a casa (permanece más tiempo de lo habitual en el colegio, patio o alrededores)
* tiene pocos amigos en la escuela
* muestra poco interés y motivación por las tareas escolares
* después del fin de semana vuelve peor al colegio (triste, sucio, etc..)
* presenta dolores frecuentes sin causa aparente
* problemas alimenticios (niño muy glotón o con pérdida de apetito)
* falta a clase de forma reiterada sin justificación
* retrasos en el desarrollo físico, emocional e intelectual
* presenta conductas antisociales: fugas, vandalismo, pequeños hurtos, etc.
* intento de suicidio y sintomatología depresiva
* regresiones conductuales (conductas muy infantiles para su edad)
* relaciones entre niño y adulto secreta, reservada y excluyente
* falta de cuidados médicos básicos

En los PADRES y/o CUIDADORES:

* parecen no preocuparse por el niño
* no acuden nunca a las citas y reuniones del colegio
* desprecian y desvalorizan al niño en público
* sienten a su hijo como una "propiedad" ("puedo hacer con mi hijo lo que quiero porque es mío")
* expresan dificultades en su matrimonio
* recogen y llevan al niño al colegio sin permitir contactos sociales
* los padres están siempre fuera de casa (nunca tienen tiempo para...)
* compensan con bienes materiales la escasa relación personal afectiva que mantiene con sus hijos
* abusan de substancias tóxicas (alcohol y/o drogas)
* trato desigual entre los hermanos
* no justifican las ausencias de clase de sus hijos
* justifican la disciplina rígida y autoritaria
* ven al niño como malvado
* ofrecen explicaciones ilógicas, contradictorias no convincentes o bien no tienen explicación
* habitualmente utilizan una disciplina inapropiada para la edad del niño
* son celosos y protegen desmesuradamente al niño

Estos indicadores pueden observarse en otros casos que no necesariamente se dan en niños maltratados, la diferencia más notable es que los padres maltratadores no suelen reconocer la existencia del maltrato y rechazan cualquier tipo de ayuda, llegando a justificar con argumentos muy variados este tipo de acciones; en cambio los padres con dificultades suelen reconocerlas y admiten cualquier tipo de ayuda que se les ofrezca.
Estos representan en líneas generales, en una próxima publicación se irán dado mas antecedentes de cada uno de los indicadores.

Dr. Pedro Barreda

http://www.pediatraldia.cl/TVNmaltrato_inf_qes.htm
 



Datos y cifras

•Aproximadamente un 20% de las mujeres y un 5 a 10% de los hombres manifiestan haber sufrido abusos sexuales en la infancia, mientras que un 25 a 50% de los niños de ambos sexos refieren maltratos físicos.
•Entre las consecuencias del maltrato infantil se encuentran problemas de salud física y mental para toda la vida, y efectos sociales y laborales negativos que pueden retrasar el desarrollo económico y social de los países.
•Es posible prevenir el maltrato infantil antes de que se produzca, y para ello es necesario un enfoque multisectorial.
•Los programas preventivos eficaces prestan apoyo a los padres y les aportan conocimientos y técnicas positivas para criar a sus hijos.
•La atención continua a los niños y a las familias puede reducir el riesgo de repetición del maltrato y minimizar sus consecuencias.

El maltrato infantil se define como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. La exposición a la violencia de pareja también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil.

Magnitud del problema

El maltrato infantil es un problema mundial con graves consecuencias que pueden durar toda la vida. No hay estimaciones fiables de la prevalencia mundial del maltrato infantil, pues no hay datos acerca de la situación existente en muchos países, especialmente los de ingresos bajos y medianos.

El maltrato infantil es complejo y su estudio resulta difícil. Las estimaciones actuales son muy variables, dependiendo del país y del método de investigación utilizado. Dichas estimaciones dependen de:

•las definiciones de maltrato infantil utilizadas;
•el tipo de maltrato infantil estudiado;
•la cobertura y la calidad de las estadísticas oficiales;
•la cobertura y la calidad de las encuestas basadas en los informes de las propias víctimas, los padres o los cuidadores.
De cualquier modo, los estudios internacionales revelan que aproximadamente un 20% de las mujeres y un 5 a 10% de los hombres manifiestan haber sufrido abusos sexuales en la infancia, mientras que un 25 a 50% de los niños de ambos sexos refieren maltratos físicos. Además, muchos niños son objeto de maltrato psicológico (también llamado maltrato emocional) y víctimas de desatención.

Se calcula que cada año mueren por homicidio 31 000 menores de 15 años. Esta cifra subestima la verdadera magnitud del problema, dado que una importante proporción de las muertes debidas al maltrato infantil se atribuyen erróneamente a caídas, quemaduras, ahogamientos y otras causas.

En situaciones de conflicto armado y entre los refugiados, las niñas son especialmente vulnerables a la violencia, explotación y abusos sexuales por parte de los combatientes, fuerzas de seguridad, miembros de su comunidad, trabajadores de la asistencia humanitaria y otros.

Consecuencias del maltrato

El maltrato infantil es una causa de sufrimiento para los niños y las familias, y puede tener consecuencias a largo plazo. El maltrato causa estrés y se asocia a trastornos del desarrollo cerebral temprano. Los casos extremos de estrés pueden alterar el desarrollo de los sistemas nervioso e inmunitario. En consecuencia, los adultos que han sufrido maltrato en la infancia corren mayor riesgo de sufrir problemas conductuales, físicos y mentales, tales como:

•actos de violencia (como víctimas o perpetradores);
•depresión;
•consumo de tabaco;
•obesidad;
•comportamientos sexuales de alto riesgo;
•embarazos no deseados;
•consumo indebido de alcohol y drogas.
A través de estas consecuencias en la conducta y la salud mental, el maltrato puede contribuir a las enfermedades del corazón, al cáncer, al suicidio y a las infecciones de transmisión sexual.

Más allá de sus consecuencias sanitarias y sociales, el maltrato infantil tiene un impacto económico que abarca los costos de la hospitalización, de los tratamientos por motivos de salud mental, de los servicios sociales para la infancia y los costos sanitarios a largo plazo.

Factores de riesgo

Se han identificado varios factores de riesgo de maltrato infantil. Aunque no están presentes en todos los contextos sociales y culturales, dan una visión general que permite comprender las causas del maltrato infantil.

Factores del niño

No hay que olvidar que los niños son las víctimas y que nunca se les podrá culpar del maltrato. No obstante, hay una serie de características del niño que pueden aumentar la probabilidad de que sea maltratado:

•la edad inferior a 4 años y la adolescencia;
•el hecho de no ser deseados o de no cumplir las expectativas de los padres;
•el hecho de tener necesidades especiales, llorar mucho o tener rasgos físicos anormales.
Factores de los padres o cuidadores
Hay varias características de los padres o cuidadores que pueden incrementar el riesgo de maltrato infantil, entre ellas:

•las dificultades para establecer vínculos afectivos con el recién nacido;
•el hecho de no cuidar al niño;
•los antecedentes personales de maltrato infantil;
•la falta de conocimientos o las expectativas no realistas sobre el desarrollo infantil;
•el consumo indebido de alcohol o drogas, en especial durante la gestación;
•la participación en actividades delictivas;
•las dificultades económicas.
Factores relacionales
Hay diversas características de las relaciones familiares o de las relaciones con la pareja, los amigos y los colegas que pueden aumentar el riesgo de maltrato infantil, entre ellas:

•los problemas físicos, mentales o de desarrollo de algún miembro de la familia;
•la ruptura de la familia o la violencia entre otros miembros de la familia;
•el aislamiento en la comunidad o la falta de una red de apoyos;
•la pérdida del apoyo de la familia extensa para criar al niño.

Factores sociales y comunitarios

Hay diversas características de las comunidades y las sociedades que pueden aumentar el riesgo de maltrato infantil, entre ellas:

•las desigualdades sociales y de género;
•la falta de vivienda adecuada o de servicios de apoyo a las familias y las instituciones;
•los niveles elevados de desempleo o pobreza;
•la disponibilidad fácil del alcohol y las drogas;
•las políticas y programas insuficientes de prevención del maltrato, la pornografía, la prostitución y el trabajo infantiles;
•las normas sociales y culturales que debilitan el estatus del niño en las relaciones con sus padres o fomentan la violencia hacia los demás, los castigos físicos o la rigidez de los papeles asignados a cada sexo;
•las políticas sociales, económicas, sanitarias y educativas que generan malas condiciones de vida o inestabilidad o desigualdades socioeconómicas.

Prevención

La prevención del maltrato infantil requiere un enfoque multisectorial. Los programas eficaces son los que prestan apoyo a los padres y les aportan conocimientos y técnicas positivas para criar a sus hijos. Entre ellos se encuentran:

•las visitas domiciliarias de enfermeras para ofrecer apoyo, formación e información;
•la formación de los padres, generalmente en grupos, para mejorar sus aptitudes para criar a los hijos, mejorar sus conocimientos sobre el desarrollo infantil y alentarlos a adoptar estrategias positivas en sus relaciones con los hijos, y
•las intervenciones con múltiples componentes, que generalmente incluyen el apoyo a los padres y su formación, la educación preescolar y la atención al niño.

Otros programas preventivos prometedores son:

•los destinados a prevenir los traumatismos craneoencefálicos por maltrato. Generalmente se trata de programas hospitalarios mediante los cuales se informa a los nuevos padres de los peligros de zarandear a los niños pequeños y de cómo afrontar el problema de los niños con llanto inconsolable.
•los destinados a prevenir los abusos sexuales en la infancia. Generalmente se realizan en las escuelas y les enseñan a los niños:
•la propiedad de su cuerpo;
•las diferencias entre los contactos normales y los tocamientos impúdicos;
•cómo reconocer las situaciones de abuso;
•cómo decir "no";
•cómo revelar los abusos a un adulto en el que confíen.
Estos programas son eficaces para reforzar los factores de protección frente al abuso sexual en la infancia (por ejemplo, el conocimiento del abuso sexual y los comportamientos protectores), pero no hay pruebas de que reduzcan otros tipos de abusos.

Cuanto antes se producen estas intervenciones en la vida del niño mayores son los beneficios que le pueden aportar a él (por ejemplo, desarrollo cognitivo, competencias conductuales y sociales, logros educacionales) y a la sociedad (por ejemplo, reducción de la delincuencia).

Además, el reconocimiento precoz de los casos y la asistencia continua a las víctimas y sus familias pueden ayudar a reducir la recurrencia del maltrato y a paliar sus consecuencias.

Para maximizar los efectos de la prevención y la atención, la OMS recomienda que las intervenciones se realicen en un marco de salud pública y en cuatro fases:

1.definición del problemas;
2.identificación de las causas y los factores de riesgo;
3.creación y puesta a prueba de intervenciones destinadas a minimizar los factores de riesgo, y
4.difusión de información sobre la eficacia de las intervenciones y expansión de la aplicación de las intervenciones de eficacia demostrada.
La respuesta de la OMS
En colaboración con distintos asociados, la OMS:

•ofrece orientación técnica y normativa basada en datos científicos para prevenir el maltrato infantil;
•promueve el aumento del apoyo a la prevención del maltrato infantil basada en datos científicos y las inversiones internacionales en esta esfera;
•presta apoyo técnico a los programas de prevención del maltrato infantil basados en datos científicos de varios países de bajos y medianos ingresos.

Fuente: Organización Mundial de la Salud
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs150/es/index.html

Asocian traumas infantiles con enfermedades en edad adulta
Según un artículo publicado en la revista Archives of General Psychiatry las personas que han experimentado traumas y abusos durante su infancia, tienen más probabilidades de desarrollar síndrome de fatiga crónica.

Las anormalidades en la interacción del sistema nervioso y el sistema endocrino o disfunción neuroendocrina parece estar asociada con el trauma infantil en las personas con síndrome de fatiga crónica, lo que indicaría una senda biológica por la cual las experiencias tempranas influyen en la disposición a la enfermedad en edad adulta.

El síndrome de fatiga crónica afecta aproximadamente al 2.5% de los adultos en Estados Unidos, según las autoridades de salud. Poco es lo que se conoce acerca de las causas y el desarrollo de esta condición. Los factores de riesgo incluyen el sexo femenino, la predisposición genética, ciertos rasgos de personalidad y el estrés físico y emocional.

"El estrés junto con otros factores de riesgo probablemente causa el síndrome de fatiga crónica mediante sus efectos sobre el sistema nervioso central, y los sistemas neuroendocrino y de inmunidad, lo cual resulta en cambios funcionales que llevan a la fatiga y síntomas como el trastorno del sueño, impedimentos cognitivos y dolor" , indicó el artículo.

Christine Heim de la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory en Atlanta, y sus colegas estudiaron a 113 pacientes con síndrome de fatiga crónica y a 124 individuos sanos que sirvieron como grupo de control.

Los participantes, que se seleccionaron entre una muestra general de 19.381 adultos residentes de Georgia, informaron sobre si habían experimentado trauma infantil, incluido abuso sexual, físico y emocional, o negligencia emocional y física.

También fueron sometidos a exámenes para la detección de depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático, y se midió su nivel de cortisol en la saliva. Los bajos niveles de esta hormona pueden indicar una disminución de la función del principal sistema de respuesta neuroendocrina al estrés en el cuerpo.

Los individuos con síndrome de fatiga crónica dieron cuenta de niveles más altos de exposición al trauma infantil, y esta vinculación apareció asociada con una multiplicación por seis en el riesgo de sufrir la condición.

El abuso sexual, el abuso emocional y la negligencia emocional aparecieron vinculados más estrechamente con el síndrome de fatiga crónica. Los pacientes con este síndrome también mostraron más probabilidades de sufrir depresión, ansiedad y estrés postraumático que los individuos en el grupo de control.


El Maltrato Infantil: Los Golpes Ocultos No. 5

No. 5 (Revisado 7/04)

Las estadísticas acerca del maltrato físico de los niños son alarmantes. Se estima que cada año cientos de miles de niños reciben abuso y maltrato a manos de sus padres o parientes. Miles mueren. Los que sobreviven el abuso, viven marcados por el trauma emocional que perdura mucho después de que los moretones físicos hayan desaparecido. Las comunidades y las cortes de justicia reconocen que estas “heridas emocionales ocultas” pueden ser tratadas. El reconocer y dar tratamiento a tiempo es importante para minimizar los efectos a largo plazo causados por el abuso o maltrato físico. Cuando un niño/niña dice que ha sido abusado, hay que tomarlo en serio y evaluarlo de inmediato.

Los niños que han sido abusados pueden exhibir:

•una pobre auto-imagen pobre
•reactuación del acto sexual
•incapacidad para confiar o amar a otros
•conducta agresiva, problemas de disciplina y a veces, comportamiento ilegal
•coraje y rabia
•comportamiento auto-destructivo o auto-abusivo, pensamientos suicidas
•pasividad, comportamiento retraído o apegamiento
•miedo de establecer relaciones nuevas o de comenzar actividades nuevas
•ansiedad y miedos
•problemas en la escuela o fracaso escolar
•sentimientos de tristeza u otros síntomas de depresión
•visiones de experiencias ya vividas y pesadillas
•abuso de drogas o de alcohol
•problemas al dormir
A menudo el daño emocional severo a los niños maltratados no se refleja hasta la adolescencia, o aún más tarde, cuando muchos de estos niños maltratados se convierten en padres abusivos. Un adulto que fue abusado de niño tiene mucha dificultad para establecer relaciones personales íntimas. Estos hombres y mujeres pueden tener problemas con el acercamientos físico, el tocar, la intimidad y el confiar en otros al llegar a adultos. Están expuestos a un riesgo mayor de ansiedad, depresión, abuso de substancias, enfermedades médicas y problemas en la escuela o en el trabajo. Sin el tratamiento adecuado el daño hecho al niño abusado físicamente puede perdurar de por vida.

La identificación y el tratamiento a tiempo son importantes para minimizar las consecuencias del abuso a largo plazo. Los profesionales de la salud mental capacitados deben de llevar a cabo una evaluación comprensiva y proveer el tratamiento para los niños que han sido abusados. Mediante el tratamiento, el niño maltratado comienza a recuperar su sentido de confianza en sí mismo y en otros. Pueden ayudar a la familia a aprender nuevas formas de darse apoyo y de comunicarse los unos con los otros. Los padres pueden también beneficiarse del apoyo, entrenamiento y manejo del coraje.

El abuso físico no es el único tipo de maltrato infantil. Muchos niños son víctimas de abandono, de abuso sexual o de abuso emocional. En todos los tipos de abuso infantil, el niño y la familia pueden beneficiarse de una evaluación y tratamiento de un profesional de la salud mental capacitado.

http://www.aacap.org/

Sufrir maltrato en la infancia duplica el riesgo de depresión en la adultez
Según un nuevo estudio, las personas adultas que sufrieron malos tratos en su infancia tienen el doble de probabilidades de experimentar episodios depresivos múltiples y duraderos en comparación con las que disfrutaron de una infancia sin malos tratos.

El equipo de los doctores Andrea Danese y Rudolf Uher, del King's College en Londres, también ha descubierto que las personas que sufrieron malos tratos en su infancia tienen menos probabilidades de mejorar del modo esperado ante los tratamientos farmacológicos y psicológicos que se utilizan habitualmente para la depresión.

Las conclusiones de la investigación se basan en los resultados de un análisis combinado de los datos de 16 estudios epidemiológicos con más de 20.000 participantes y de 10 ensayos clínicos con más de 3.000 participantes.

La depresión está entre los trastornos psiquiátricos más comunes en todo el mundo, con uno de cada diez niños expuestos a malos tratos, incluidos las distintas formas de negligencia y de abusos psicológicos, físicos o sexuales.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) prevé que en 2020 la depresión será la segunda causa global de enfermedades en personas de todas las edades.

Investigaciones anteriores han demostrado que las personas que fueron maltratadas tienen más probabilidades de presentar anomalías en los sistemas biológicos sensibles al estrés psicológico (el cerebro, el sistema endocrino y el sistema inmunitario) tanto en la infancia como en la adultez.

 








 













 


 




 

Cris Carbone Graphics Designs

Tubes Denise Worish  www.pspcyber.com.br